¿Qué son los altavoces autoamplificados? Consejos y recomendaciones

¿Qué son los altavoces autoamplificados? Consejos y recomendaciones

Los altavoces autoamplificados, también conocidos como monitores de estudio, han  revolucionado la experiencia de sonido en casa. Lo que antes se concebía sólo para estudios profesionales, ahora gracias a su asequibilidad está al alcance de cualquier hogar.

Tú decides el uso que quieras darle: desde escuchar tu música favorita tan nítida y real que sentirás que tienes un concierto privado en la comodidad de tu sofá, o montarte tu propio espacio de cine en casa para una experiencia cinematográfica total, o si eres un súper “gamer” sentirte como si estuvieras en el mismísimo campo de batalla de tu juego favorito. No importa el fin destinado, pues los altavoces autoamplificados te llevarán a un nivel superior de nitidez alucinante. Y si quieres ir más allá y sentirte como un profesional haciendo tu propia música, un “homestudio” es la respuesta gracias a estos portentos de fidelidad de sonido.

Pero, ¿Para qué sirven los altavoces autoamplificados?

Los altavoces autoamplificados sirven para monitorizar el sonido -de ahí su nombre-, y así reproducirlo con la mejor calidad manteniendo un sonido plano y frecuencias sin distorsiones, logrando así esa alta fidelidad de la que hablamos antes.

Los usos de los altavoces autoamplificados son muy variados, desde para tv, mesa de mezclas de un DJ, para el ordenador, teclado, tocadiscos, para casa, el coche, una discoteca o el exterior de nuestra terraza o restaurante.

 

¿Cómo escoger los mejores altavoces autoamplificados o los que se adecuen más a tus necesidades?

Como siempre decimos, el mercado tecnológico ofrece un abanico gigante de opciones, que para el usuario normal -que busca calidad, pero sin mil tecnicismos, ni complicaciones-, suele ser un quebradero de cabeza. Así que en éste post intentaremos develar los aspectos más importantes al momento de elegir tus nuevos altavoces autoamplificados para simplificar tu decisión.

Tamaño. Quizás lo primero a tener en consideración son las dimensiones de la estancia donde se colocarán los altavoces autoamplificados, pues de ello dependerá directamente el tamaño idóneo a elegir. Y es que aquí aplica la regla de que no siempre más grande, es más o mejor. Por ejemplo, en una habitación pequeña (20 m²) bastará con unos monitores de entre 5” y 8”, de lo contrario, si optamos por unos de mayor tamaño en un espacio de esas dimensiones, corremos el riesgo de que la acústica no sea la adecuada y las frecuencias graves se vicien.

 Lo que nos conduce a un factor paralelo: los tipos de monitores de estudio.

Empecemos por el tipo de campo sonoro, de los cuales se distinguen tres: cercano, medio y largo. Esto se refiere al alcance de sonoridad que posee cada uno con respecto al tamaño de la habitación y a su colocación en torno al escucha para aprovechar al máximo su alcance y espectro de frecuencias.

Campo sonoro cercano: Éstos altavoces se usan en estancias pequeñas o incluso medianas, por lo que no precisan de una capacidad de volumen o potencia elevados. El tamaño de los woofers  suele estar en un rango de 4 a 6 pulgadas. Y para un mejor aprovechamiento suelen colocarse a la altura de nuestra cabeza, como puede ser en un escritorio frente a nosotros o en un mueble que permita tenerlo a no más de un metro de distancia.

Campo sonoro medio: Éstos tienen un tamaño de entre 7 y 10”. Su alcance es mayor, pudiendo colocarlos en una pared o en un soporte que permita una posición más distante y tienen un amplio rango de frecuencias graves.  

Campo sonoro largo: Éste tipo de monitores están pensados para un estudio profesional, donde se requiere nitidez y precisión cuando se trata de crear y grabar mezclas de música con alta fidelidad, pues abarca frecuencias audibles para el oído humano. Son de tamaño más grande, por lo que permiten un rango de alcance mayor y por ello suelen instalarse empotrados en la pared. Eso sí, su precio se encarece considerablemente.

 

Tipo de fuente de alimentación de los monitores de estudio:


En éste apartado tenemos dos tipos: los altavoces activos y los pasivos.

Los monitores activos tienen un amplificador interno, es decir integrado, por lo que sólo basta con enchufarlos y ya está listo para obtener un sonido de excelente calidad. El inconveniente quizás es que su precio es mayor, pero es un punto a analizar a detalle ya que, en el caso de los monitores pasivos, esto puede atraer de primeras, pues “a priori” son más baratos, pero a diferencia de los activos, éstos requieren de un amplificador externo. Visto desde esa óptica el gasto se duplica, teniendo en cuenta que también ocuparán mayor espacio, ya que necesitarás de ambos para obtener una mejora de sonido.

Otro factor a tener en cuenta, quizás más orientado hacia el ámbito profesional es la cantidad de vías y tal vez sea un berenjenal en el que es mejor no ahondar si no vas a hacer un uso súper pro de tus altavoces. Así que sólo por darte una pincelada de lo qué va éste tema diremos que:

Existen altavoces de 2, 3 y hasta 4 vías, pero en su mayoría los altavoces autoamplificados para “home studio” suelen tener dos vías que ya son suficientes para tener un desempeño óptimo en las distintas frecuencias.


¿Para qué sirven las vías en un monitor de estudio?

En sí cada vía representa una frecuencia, es decir medios, graves y agudos. En el caso de monitores con 2 vías, por ejemplo, hay una para frecuencias medias y graves y otra para agudos (tweeter), si hablamos de 3 vías, esto quiere decir que hay una vía para cada frecuencia y en el de 4 vías, pasa lo mismo, excepto que 2 vías suelen ser para medios. Por lo que, si no tienes pensado montar un estudio de grabación casero nivel profesional, quizás esto no te sea de relevancia.

Pero lo que sí hay que tener en cuenta para un mejor rendimiento de tus monitores de estudio y sacar al máximo su aprovechamiento, es saber cómo colocar tus altavoces autoamplificados con respecto a la estancia que ocuparán.

 

¿Cómo colocar  los altavoces autoamplificados?

La mejor manera de ubicarlos es formando un triángulo equilátero en referencia al receptor, es decir, que la distancia debe ser la misma entre monitores (1 metro) y en correspondencia cada monitor al oído del oyente (1 metro), buscando que los tweeters (altavoces de agudos) queden orientados y a la altura de ambos oídos, puesto que el sonido que emiten requiere esa direccionalidad. En cambio, los woofers (altavoces de graves) tiene un sonido omnidireccional, lo que significa que tiene mayor capacidad de rebotar en otras superficies.

Otro consejo aplicable -ahora que hemos tocado el tema de la omnidireccionalidad de las frecuencias graves- es que, éstas al rebotar pueden provocar efectos negativos de sonido si no están bien dispuestos los altavoces, por lo que es recomendable empotrar los monitores de sonido en la pared y si la distribución de la estancia no lo permite, colocarlos separados de los muros algo más de medio metro.

Otra buena idea es acondicionar la sala para una mejor acústica y existen materiales que permiten la mejora de los espacio para un sonido óptimo, así como elementos diseñados para minimizar ondas estáticas como pueden ser trampas para graves, pads de asilamiento y paneles acústicos.

Si tu idea no es crear un estudio de grabación casero, si no sólo mejorar la experiencia de sonido en tus momentos de ocio, no tendrás que complicarte demasiado y bastará con una buena colocación y una elección adecuada de los monitores de estudio que mejor se adecuen a tu espacio.

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Publicado el 06/07/2020 Home 0 68

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